Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, muchas veces nos enfocamos en la alimentación, el ejercicio o los chequeos generales. Sin embargo, la piel también necesita atención constante. La piel es el órgano más grande del cuerpo y está expuesta todos los días al sol, al ambiente y a otros factores que pueden afectarla.

Una de las condiciones más graves que puede desarrollarse en la piel es el cáncer de piel. Esta condición ocurre cuando las células de la piel comienzan a crecer de forma anormal. Aunque puede sonar alarmante, la buena noticia es que muchos casos pueden tratarse con éxito cuando se detectan a tiempo.

¿Qué es el cáncer de piel?

El cáncer de piel es un crecimiento anormal de células en la piel. Puede aparecer en diferentes áreas del cuerpo, especialmente en las zonas que reciben más exposición al sol, como el rostro, el cuero cabelludo, las orejas, los labios, el cuello, los brazos, las manos, la espalda y las piernas. También puede presentarse en lugares menos expuestos, como debajo de las uñas, las palmas de las manos o las plantas de los pies.

Existen varios tipos de cáncer de piel. Los más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas. Estos suelen tener buen pronóstico cuando se identifican y tratan temprano. El melanoma, aunque menos común, puede ser más peligroso porque tiene mayor probabilidad de propagarse a otras partes del cuerpo.

Señales de alerta que no debes ignorar

El cáncer de piel no siempre causa dolor al principio. Por eso es importante observar la piel con frecuencia y prestar atención a cualquier cambio. Algunas señales que pueden requerir evaluación médica incluyen:

  • Un lunar que cambia de tamaño, forma o color.
  • Una mancha nueva en la piel que no estaba antes.
  • Una llaga que no sana.
  • Una costra o área rugosa que persiste.
  • Un bulto brillante, rosado, marrón, negro o de apariencia inusual.
  • Picazón, sensibilidad o dolor alrededor de una lesión en la piel.

En el caso del melanoma, una señal común puede ser un lunar que cambia con el tiempo, especialmente si tiene bordes irregulares o varios colores.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel. Aun así, hay factores que pueden aumentar el riesgo, como tener piel que se quema fácilmente, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo, muchas pecas o lunares, antecedentes de quemaduras solares, uso de camas bronceadoras, antecedentes familiares o personales de cáncer de piel y edad avanzada.

La exposición a los rayos ultravioleta, ya sea del sol o de camas bronceadoras, es uno de los factores más importantes. Estos rayos pueden dañar las células de la piel y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer con el paso del tiempo.

¿Cómo puedes proteger tu piel?

La prevención comienza con hábitos sencillos que pueden integrarse a la rutina diaria. Protegerse del sol no es solo para los días de playa o piscina; debe ser una práctica de todo el año, incluso en días nublados.

Algunas recomendaciones importantes son:

  • Busca sombra cuando estés al aire libre.
  • Usa ropa que cubra la piel, como camisas de manga larga o pantalones livianos.
  • Utiliza sombreros de ala ancha para proteger el rostro, las orejas y el cuello.
  • Usa gafas de sol que bloqueen rayos UVA y UVB.
  • Aplica protector solar de amplio espectro con SPF de 15 o más antes de salir.
  • Reaplica el protector solar, especialmente si sudas o estás en contacto con agua.
  • Evita las camas bronceadoras.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de piel?

Si notas una mancha, lunar o lesión que te preocupa, lo más recomendable es visitar a un médico. El diagnóstico usualmente comienza con una revisión de la piel. Si el especialista identifica una lesión sospechosa, puede realizar una biopsia, que consiste en tomar una pequeña muestra de tejido para analizarla en un laboratorio.

En algunos casos, si existe preocupación de que el cáncer se haya extendido, pueden recomendarse estudios adicionales para conocer la etapa de la enfermedad y decidir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento: cada caso es diferente

El tratamiento del cáncer de piel depende del tipo, el tamaño, la localización y si se ha propagado o no. Algunas opciones pueden incluir cremas medicadas, procedimientos para remover la lesión, cirugía, cirugía de Mohs, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia.

Lo más importante es no esperar a que una lesión empeore. Mientras más temprano se detecte, mayores pueden ser las posibilidades de tratarla de forma efectiva.

Conclusión: revisa tu piel y busca ayuda a tiempo

El cáncer de piel puede prevenirse en muchos casos con buenos hábitos de protección solar y atención a los cambios en la piel. Revisarte con frecuencia, protegerte del sol y visitar al especialista cuando notes algo diferente puede marcar una gran diferencia en tu salud.

Si observas un lunar, mancha o lesión que te preocupa, no lo dejes para después. Visita el directorio médico de Salus y agenda una cita con dermatólogos y especialistas médicos que pueden orientarte, evaluarte y ayudarte a cuidar la salud de tu piel.

 

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